Como realizar y dirigir el Chinkon
Realizar las filas para comenzar la ceremonia: colocarse frente a los kemshis decir Chinkon wo hajimemasu y saludar, Rey / Naole, girarse a la pared y saludar, Rey / Naole comenzar recitando en posición de keshu SEIKU – SEIGAN al terminar ordenar sentarse ZakuZa posicion de medio loto y recitar DOKUM, al terminar ordenar Choshoku (Meditar y respirar), pasar por las filas corrigiendo las posiciones erróneas y al sentarse realizar el kiai para la finalización de la meditación, mandar kirishu levantarse y recitar SHINJO, Saludar a la pared Rey / Naole y girar para terminar la ceremonia diciendo Chinkon wo owarimasu Rey / Naole.
Giwakempo principios docentes
Todo arte marcial posee unos principios rectores en los que se fundamenta su técnica y su estrategia general que se pueden expresar de manera resumida en un enunciado o máxima. En el caso del Giwakempo, y desde mi punto de vista, creo que la idea medular de nuestro arte es la de rentabilizar el uso de la fuerza, es decir, la de optimizar sus movimientos para que sean eficaces sin el concurso de una fuerza excesiva. Para ello, el Giwakempo actúa en tres frentes: en las técnicas de golpeo, en las técnicas de luxación y proyección, y en su metodología.
En las técnicas de golpeo, el punto esencial es quizás el uso del giro de la cadera y la conexión del puño con el suelo a través del correcto posicionamiento del cuerpo. En el ataque de puño, normalmente la pierna atrasada empuja contra el suelo, hace girar la cadera y ésta catapulta el puño (también los ataques de piernas se ven acompañados por el giro de cadera). Una correcta conexión en este proceso transmisor en el que se van sumando fuerzas, y el alineamiento adecuado de las mismas produce una gran potencia sin necesidad de emplear una energía desmesurada para ser efectiva. A esto se unen otros principios como el ataque a los puntos más vulnerables del cuerpo humano, el uso de la distancia correcta y los ángulos adecuados de ataque, así como la velocidad de ejecución (que incide en la potencia: potencia = fuerza x velocidad).
En la defensa también está presente ese amplificador de fuerza que es el giro de la cadera, que junto a la esquiva que acompaña a toda defensa y al uso mayoritario de paradas desviantes permite por un lado controlar, apartar o redirigir el ataque, y por otro lado eludirlo, a modo de un doble dispositivo de seguridad: la mano intercepta el ataque, y a la vez el cuerpo se aparta del objetivo del ataque mediante sutiles giros, balanceos y desplazamientos. A esto hay que añadir el correcto uso de la distancia, que permite la antepercepción de los ataques y una reacción efectiva.
Por otro lado, en las técnicas de luxación y proyección, el Giwakempo hace uso de muy diversos fundamentos para rentabilizar la fuerza empleada; quizás el más elemental sea el de la defensa postural (shuho) que consiste en adoptar una posición que impide al contrario manejarnos a su antojo o desequilibrarnos tras agarrarnos, y además permite situarnos en una posición ventajosa con respecto a nuestro adversario. Una vez establecida esta base, el Giwakempo utiliza para responder conceptos esenciales como la palanca (teko), la rueda o par de fuerzas (kuruma), la inercia (hasumi) y los puntos vulnerables (kyusho), así como diversos principios muy importantes y sutiles como son el desequilibrio (kuzushi), el principio de acción y reacción (undo shinkei no gyaku yo), el triángulo (sankaku), el péndulo (furiko), etc.
Todos estos elementos, insisto, hacen que la ejecución de las técnicas pueda ser eficiente sin un esfuerzo desmesurado.
Por último, aunque parezca no tener relación con la técnica, su metodología, filosofía y pedagogía también colaboran con la idea de rentabilizar la energía. A nivel metodológico, y entre otras cosas, se trabajan diversos aspectos que mejoran el rendimiento de la técnica, así por ejemplo la repetición constante de los ejercicios mejora la resistencia física y ayuda a la automatización de los movimientos; se desarrolla el control de la respiración a través de la meditación y el uso del kiai; y se trabaja la dosificación de la energía por medio del control de la tensión/relajación, etc.
Por otra parte, la existencia de un programa de entrenamiento inteligente proporciona mejores resultados que uno que se anda por las ramas empleándose en gastos de tiempo y energía que no tienen relación directa con los aprendizajes y habilidades que se desean inculcar en los alumnos. El sistema de enseñanza del Giwakempo está además organizado y estructurado para una adquisición progresiva de las técnicas, conceptos y habilidades exigidos.
Finalmente, el espíritu cooperativo del Giwakempo logra que en vez de practicar en un ambiente competitivo en el que el progreso encuentra numerosas trabas, se aprenda con la ayuda y la colaboración de los compañeros: Todos se preocupan por el aprendizaje de todos, por lo que el progreso es más fácil.
Hace cuarenta años nadie dudaba de que las artes marciales eran útiles para la defensa personal, sin embargo hoy en día muchos lo ponen en duda, y piensan que los estilos tradicionales como el Giwakempo tienen demasiadas florituras, son artificiosos y están alejados de la realidad de una pelea. Esto ha dado lugar, especialmente en occidente, a la creación de sistemas orientados únicamente a la defensa personal, que se atribuyen las cualidades de ser directos, simples y realistas.
Si dejamos de lado el aspecto filosófico tan propio de nuestra disciplina, y que suele estar prácticamente ausente en los modernos métodos de autodefensa, hay que decir que muchos occidentales, con su actitud pragmática, parecen no entender bien todo aquello que no sea directo, inmediato, práctico y obvio, razón por la cual no han comprendido el carácter alegórico que tiene el entrenamiento de los estilos tradicionales de lucha como el nuestro. Esta ignorancia, o al menos dificultad para comprender la metodología sutil y metafórica de las artes marciales orientales ha llevado a algunos a la insatisfacción de practicar algo aparentemente inefectivo; y a otros, a una práctica automatizada desligada de la realidad.
Las artes marciales tradicionales nacieron de la realidad de la guerra y de los combates por la supervivencia, y no de la especulación teórica; sin embargo tuvieron la necesidad de codificarse y estandarizarse para poder transmitirse. Pero la enorme complejidad de una lucha real, la variedad interminable de circunstancias que pueden confluir en una pelea no puede recogerse exhaustivamente en un sistema; por eso el proceso codificador fue un proceso reductor, que esquematizaba, a través de principios generales, todo lo necesario para ser efectivos en la lucha.
Este proceso de codificación convirtió a los diferentes estilos tradicionales de lucha en sistemas llenos de referencias a la realidad; pero que era necesario interpretar y descifrar para aplicar.
Esta codificación, de camino, ha protegido a los sistemas de intrusos e indeseables, y ha permitido únicamente a los verdaderos iniciados acceder al significado auténtico de los movimientos y de los principios del sistema.
Como es obvio, aquellos que no entienden o no han aprendido la relación entre la práctica estandarizada y la lucha real, simplemente ven florituras o hacen florituras, incapaces de desentrañar los principios que se esconden bajo la superficie de las técnicas del programa.
Frente al entrenamiento evidente de los sistemas modernos, acuciados por la prisa y por la necesidad de un realismo casi atroz, se sitúa el entrenamiento tradicional, que busca la misma efectividad sedimentando estratos de habilidades y conocimientos que sólo el tiempo puede consolidar. La instrucción clásica forja de un modo detallista el exterior y el interior del discípulo, mientras que muchos sistemas modernos volcados en la “pelea callejera” se empeñan en lo externo, soslayando otros aspectos más sutiles.
Desde los sistemas modernos de defensa personal se opta por un modelo de instrucción basado en la máxima aproximación a la realidad: cuanto más real, más útil. Esta metodología puede ser buena, pero no tiene por qué ser la mejor. Todo depende… Además la cuestión no es que sea buena o mala, sino que la que usan las disciplinas tradicionales es distinta y se basa en principios que involucran a la persona de un modo más integral.
La naturaleza, que es una sabia maestra, reproduce procesos similares a los del aprendizaje de un arte marcial. Éstos son procesos que preparan a los individuos para la supervivencia. Un buen ejemplo se da en muchas especies de mamíferos en las que los cachorros juegan a luchar, y a través de esa experiencia, nunca cruenta, adquieren las habilidades que un día pueden salvarles la vida. Este ejemplo de los cachorros, que jugando aprenden a enfrentarse a la muerte en una metáfora lúdica, alberga una valiosa lección para los que practicamos artes marciales.
Educación emocional II
Durante el entrenamiento del Giwakempo, normalmente practicamos diversos ejercicios que incumben a nuestra habilidad física o a nuestra destreza técnica, pero rara vez hacemos referencia al entrenamiento psicológico o emocional. Sin embargo la dimensión emocional de la persona está drásticamente involucrada en la práctica del Giwakempo, de modo que no puede estudiarse únicamente desde una concepción mecanicista, ignorando esa dimensión emocional que está presente de un modo tan significativo.
En este sentido es muy importante tener en cuenta que el entrenamiento de la técnica en el entorno controlado del dojo nos puede proporcionar confianza en nuestra técnica misma, pero no así en nuestra propia actitud ante una amenaza real; es decir, la confianza en la técnica, que obtenemos a través de la práctica prefijada, no garantiza el control de nuestro propio miedo en una situación de combate libre o de peligro real. Ser conscientes de que este miedo existe y está presente en el combate o en un enfrentamiento real es el primer paso para superarlo. Por el contrario, ignorarlo nos va a hacer más vulnerables al mismo.
El miedo es una emoción natural, un mecanismo que sirve para alertarnos de los peligros y permitirnos tomar medidas contra esos peligros; sin embargo cuando se manifiesta como un sentimiento exacerbado, entonces estamos hablando de “pánico”. Podemos decir que el pánico es una respuesta emocional incontrolada y desproporcionada ante la percepción de un intenso nivel de amenaza.
El pánico puede manifestarse de diversas formas: como un miedo paralizante o incluso como una explosión de rabia incontrolada y desmesurada. En cualquier caso, estas manifestaciones son indicativas de un miedo mal manejado, y la cuestión es que bloquean a la persona impidiéndole actuar con fluidez y espontaneidad. Por ello, estas reacciones adversas deben ser minimizadas para permitir que las habilidades adquiridas durante el entrenamiento puedan manifestarse durante el entrenamiento del randori o en caso de necesidad real.
Es evidente que para responder apropiadamente en un combate o a una agresión se requiere lucidez, y el pánico y la lucidez son incompatibles. Por todo ello es importante entrenar con una metodología que ayude a suprimir, o al menos atenuar, las reacciones propias del pánico, y que desarrolle las cualidades que permitan al practicante, en caso de enfrentamiento real o simulado, mantener la lucidez, la fluidez y la espontaneidad, sin las cuales sus posibilidades de éxito serán escasas.
Una forma válida de aproximarse a este objetivo es la de trabajar el combate de un modo progresivo y graduado, empezando por establecer una velocidad de ejecución lenta. Se pueden establecer otras limitaciones como el número o el tipo de golpes, pero en cualquier caso será esencial comenzar por una realización muy lenta del combate.
El motivo de usar esta velocidad de ejecución es el de permitir al estudiante contemplar la realidad a “cámara lenta”, y mostrarle lo que es capaz de hacer dentro de un cierto intervalo de tiempo. Por otro lado, el hecho de verse capaz de reaccionar adecuadamente a los ataques del contrario, le va a reforzar su autoestima, y va a reducir hasta un nivel normal el temor causado por la percepción de peligro. El pánico, por tanto, puede eliminarse a través de una práctica en la que el peligro resulte manejable, y en la que se trabaje a una velocidad a la cual el estudiante pueda responder apropiadamente a la amenaza percibida. Por el contrario, una práctica rápida e intensa del combate puede causar una enorme ansiedad al estudiante, reforzando los mecanismos del miedo y creando un estado de tensión perjudicial para el aprendizaje.
Al entrenar de un modo progresivo, el estudiante gana confianza en sí mismo, desarrollando de modo natural su fluidez y su capacidad de improvisar. Cuando la confianza y la fluidez aumentan, la velocidad de ejecución también aumenta, ya que esta velocidad no está forzada por el temor, sino que procede de la confianza del estudiante en su propia habilidad para responder. Por lo tanto, con el tiempo, la velocidad se incrementará según el estudiante vaya siendo capaz de actuar correctamente.
Por último, a medida que el estudiante incrementa progresivamente su velocidad en el trabajo del combate, va desarrollando su capacidad de detectar las acciones del adversario, o dicho de otro modo: su antepercepción. Esta habilidad esencial consiste en percibir en el contrario ciertos movimientos sutiles que preceden a las maniobras de ataque.
En definitiva, para desterrar el pánico, una metodología progresiva que consiga desarrollar las habilidades necesarias para el combate y poner las emociones bajo control.
Educación emocional
Cuando hablamos de Giwakempo solemos mencionar aspectos técnicos, filosóficos, éticos… pero rara vez tocamos el aspecto emocional, y no deberíamos olvidar que los seres humanos tenemos sentimientos y que éstos no sólo no nos abandonan durante la práctica de las artes marciales, sino que de hecho tienen una especial relevancia en su aprendizaje y práctica, principalmente en lo que concierne al entrenamiento del combate, durante el cual muchos practicantes perciben el ejercicio como la reproducción de un combate real, lo cual dispara un desencadenante biológico que da lugar al denominado “síndrome de la tensión por la supervivencia”; de ese modo se asocia la victoria con la supervivencia en una pelea real y la derrota con la muerte. Como resultado de esta errónea asociación se crean reacciones emocionales muy fuertes que impiden una práctica adecuada del combate.
Desgraciadamente no cualquier forma de entrenar es capaz de favorecer las emociones de los kenshis y evitar errores como el mencionado, ya que la mayoría de las metodologías influyen escasamente en este aspecto, llegando incluso a violentar la emocionalidad de los estudiantes, deseducando o propiciando un cierto descontrol a nivel emocional.
Uno de los principales objetivos del Giwakempo en este aspecto es el desarrollo de la seguridad en uno mismo, el denominado Jiko kakuritsu. Este sentimiento consiste en desarrollar la confianza de uno mismo para superar con éxito las dificultades a las que se enfrenta. También podríamos contemplarla como la resistencia que uno tiene al fracaso y al desánimo; de modo que esta seguridad no consiste en no albergar temores, sino en sentirse capaz de controlarlos y superarlos. Para desarrollar este sentimiento hay que facilitar al estudiante el logro de las diversas metas de su aprendizaje, y lo mejor para ello es secuenciar de modo razonable los objetivos a alcanzar. Asimismo, el estudiante debe sentir que progresa, y que sus compañeros y su instructor aprecian ese progreso. Esta sensación es muy importante para el practicante, ya que verse aceptado e integrado en un grupo que lo valora, lo aprecia y lo respeta aporta mucho a su emocionalidad. Sin embargo, debe evitarse totalmente una dinámica de entrenamiento que ande entre el individualismo y la competitividad encubierta, situaciones que no favorecen al kenshi a nivel emocional.
Así pues, las relaciones que cada estudiante establece con sus compañeros y su profesor influyen en su emocionalidad, de ahí la necesidad de cuidar este aspecto y promover relaciones armónicas entre los practicantes, estimulando el sentimiento de pertenencia al grupo, propiciando el disfrute en la práctica, y alentando el respeto, la consideración y la cooperación entre todos (jita kyoraku).
Por otro lado, hay que tener cuidado con inculcar un exceso de confianza en el kenshi, pues puede proporcionarle una falsa seguridad, y también acabar constituyendo un arribismo peligroso, o desembocando en una nefasta prepotencia.
Otro asunto importante es el de inculcar en los estudiantes un espíritu pacífico. Muchos profanos en las artes marciales piensan que los que practicamos estas artes somos brutos y violentos, y esto es falso. Sin embargo es cierto que en otros estilos hay quien promueve la violencia y la agresividad en sus clases, a veces inconscientemente, por ignorancia, aunque en otras ocasiones deliberadamente, creyendo, por error, que la agresividad va a hacer más eficaces a sus estudiantes.
En realidad, promover la agresividad es propiciar los conflictos, y desarrollar una susceptibilidad en los estudiantes que puede da lugar a riñas y broncas. Una persona equilibrada es pacífica, y tiene la serenidad suficiente para hacer caso omiso de provocaciones, solucionando los conflictos por medio de la palabra, y no saltando violentamente a la más mínima provocación. La capacidad de solucionar un conflicto a través de la palabra debe promoverse e incluso enseñarse, pues es un importante factor para evitar la violencia. El uso del Giwakempo como autodefensa siempre debe ser el último recurso.
Por último, quisiera hacer referencia a la aportación, a nivel emocional, que supone un ambiente de entrenamiento distendido, simpático, ameno… Resulta curioso señalar cómo ya en el siglo XVI, el famoso samurai Tsukahara Bokuden (1489-1571) valora de manera especial el sentido del humor en la escuela de Jujutsu y Kenjutsu que él creó: la Kashima Shinto Ryu. Así pues, es importante que el entrenamiento sea gratificante, y que las dificultades planteadas a los estudiantes durante la práctica, sean superables por éstos.
Entrenar sin temor, sin una excesiva tensión, confiere ánimos a los practicantes, que se dedicarán a aprender sin lastres innecesarios. En un entorno grato es fácil que fructifique la autoestima, el optimismo, la sociabilidad, el respeto, la empatía… y que cada uno encuentre un motivo para progresar en sí mismo, y no en la comparación con los demás.
Pero todo este ambiente agradable no debe en absoluto restar al kenshi su capacidad de esfuerzo, sino que debe hacerse compatible con el empuje, el espíritu de lucha, la constancia y el afán de superación, ya que éstos son valores fundamentales en el entrenamiento del Giwakempo.
Los límites del entrenamiento
Desde hace tiempo se están poniendo de moda en el mundo de las artes marciales y la defensa personal diversos estilos que poseen entrenamientos especialmente duros. Entre éstos destacan sistemas del tipo Kick Boxing, Vale Tudo y similares, que se caracterizan entre otras cosas por someter a sus estudiantes a una rigurosa preparación física y por usar el combate con contacto pleno como forma habitual de práctica.
Otros sistemas que también han cobrado mucha popularidad son métodos de defensa personal nacidos en ambientes paramilitares (Krav Maga, Kapap, Systema y otros menos conocidos en España) que pasan por poner a sus estudiantes en situaciones de alto estrés como parte de su entrenamiento. Son todos éstos sistemas que ensalzan sobremanera la dureza, la fuerza, la idea de invencibilidad…
Ante este panorama, y como practicantes que somos de un arte marcial que tiene entre otros el objetivo de la defensa personal, algunos se preguntan si las técnicas y el entrenamiento que realizamos en el Giwakempo son los adecuados para ser efectivos en la defensa personal real.
Hablando en términos puramente autodefensivos, es verdad que la realidad de la calle puede ser bastante más dura de lo que muchos piensan, y frente al ambiente casi perfecto del dojo, la crudeza de un conflicto real puede sobrepasar las peores expectativas de cualquier kenshi: en la calle no hay técnicas definidas ni ortodoxas, la distancia se rompe, puede haber varios adversarios, y aparecer armas blancas, hay caos asegurado, y sobre todo nervios y miedo… Los sistemas mencionados más arriba presumen de hacer lo adecuado para superar estas dificultades… Pero ¿es esto cierto? ¿Deberíamos entonces nosotros, como practicantes de Giwakempo, adoptar nuevos métodos de entrenamiento, semejantes a los de estos sistemas?
Bueno, no está mal tener inquietudes, analizar, investigar, buscar respuestas, incluso ser autocrítico, pero debemos saber dónde estamos nosotros y donde están los demás, qué pretendemos nosotros y qué pretenden los demás, porque las técnicas y métodos de un estilo dependen del objetivo con el que se practica. Si lo que queremos es ganar combates sin reglas, o simplemente ser campeones en un deporte de lucha, si queremos estar preparados para combatir en un entorno bélico o ser los chicos más duros del barrio, entonces posiblemente nos hemos equivocado al elegir el Giwakempo.
Una preparación física extrema puede ser necesaria para un competidor que debe luchar durante muchos asaltos o mantener una pelea durante bastantes minutos. Por otra parte, técnicas como las de eliminación de un centinela, o de esposamiento o detención pueden ser precisas para el personal militar o las fuerzas armadas; sin embargo, ninguna de estas cosas es imprescindible para un ciudadano ajeno a la alta competición, y que lleva una vida normal en una sociedad pacífica. Pero no se trata sólo de esto, la cuestión es que además estos entrenamientos extremos pueden tener consecuencias negativas en sus estudiantes.
Para empezar, los entrenamientos duros son más proclives a producir lesiones y accidentes, no ya a nivel óseo o muscular, sino incluso a nivel neuronal; no se debe olvidar que el combate con contacto pleno, aunque se haga con un casco protector, no sólo puede producir lesiones en las vértebras cervicales (que el casco no protege), sino que destruye neuronas por el reiterativo efecto de desplazamiento de la masa encefálica dentro del cráneo.
Pero yendo más allá, los efectos de los entrenamientos duros pueden llegar también a tener otras consecuencias en el sistema nervioso, a nivel psicológico y a nivel hormonal. No se puede negar que los estados de tensión, como los que crean estas formas de entrenamiento, obtienen una respuesta en estos tres sistemas. En efecto, las características de este tipo de entrenamiento someten a la psique, al sistema nervioso y al sistema hormonal a un estado reiterativo de estrés que puede acabar dando lugar a síndromes como el de alerta perpetua o estados próximos al síndrome por estrés post-traumático, y por supuesto crear tics y actitudes poco deseables en sus estudiantes (agresividad, irritabilidad, crueldad, prepotencia…).
Estos individuos acaban siendo temibles peleadores, pero también es fácil que terminen teniendo un cierto desorden emocional ocasionado por su entrenamiento (seguramente todos hemos visto estos casos en nuestros gimnasios).
Por otra parte, nada de lo dicho impide que podamos mejorar nuestra metodología para hacerla más eficiente. Si deseamos ser más eficaces en autodefensa, quizás necesitemos modificar un poco nuestros métodos de entrenamiento… Por ejemplo, en vez de practicar el randori una vez al mes y realizarlo como si fuera una competición deportiva, podemos practicarlo con frecuencia y darle un carácter más variado, planteando ejercicios más orientados hacia la autodefensa, con un carácter situacional, por ejemplo (simulando un escenario de agresión); también quizás debamos practicar más con petos y casco (el casco de Giwakempo es posiblemente el más seguro del mundo, y absorbe los impactos de un modo excelente); tal vez también debamos golpear blancos (sacos, punchings, petos, paos…). Si ciertos métodos de entrenamiento producen un efecto físico y psicológico positivo en los kenshis y les proporciona unos atributos que enriquecen sus capacidades y su perspectiva del entrenamiento, pues estupendo. No debemos ser conformistas. No debemos convertirnos en coleccionistas de técnicas. El curriculum es una herramienta, no un límite.
En definitiva, hemos de ser conscientes de que sí hay límites, son límites que al traspasarse te pueden convertir en mejor luchador, sí, pero no en mejor persona.
Ejecución y Aplicación
Si reflexionamos acerca del aspecto marcial del Giwakempo, podemos llegar a la conclusión de que el verdadero fin de la práctica, más allá de ejecutar las técnicas con corrección, es el de poder aplicar esas técnicas con eficacia e improvisación en la defensa personal, que es una de las tres metas de nuestra disciplina.
Esto no quiere decir que el aprendizaje correcto de las técnicas no sea imprescindible, sin embargo este aprendizaje, a menos que ya incorpore una metodología especial, no garantiza un comportamiento eficaz en una pelea real o en el combate. Es decir, el hecho de que un kenshi pueda ejecutar con exactitud múltiples defensas y contraataques ante diversos ataques prefijados, no implica la capacidad de aplicar improvisadamente esas técnicas.
Esta argumentación nos permite observar la diferencia clara que existe entre la ejecución de la técnica y la aplicación de la misma. Ambos objetivos requieren sus propios procesos y métodos de aprendizaje, que si bien pueden tener puntos en común, son distintos. La ejecución correcta de la técnica es fundamental, pero la capacitación para aplicar la técnica también debe serlo.
La cuestión es que muchas veces, el proceso del aprendizaje suele centrarse en la óptima ejecución de las técnicas en situaciones estandarizadas, olvidándose de desarrollar en los alumnos la capacidad de aplicar esos movimientos de manera improvisada. Un estilo basado en técnicas codificadas como el Giwakempo puede ser tan bueno como cualquier otro, pero si no se aplica una metodología adecuada, puede acabar persiguiendo la perfección y la acumulación de las propias técnicas, y dejando de lado la capacitación para aplicar esas maniobras en situaciones imprevistas de combate o de defensa personal.
Lo cierto es que muchas veces no se usa una metodología adecuada que enseñe a aplicar la técnica además de a ejecutarla correctamente; en consecuencia no llega hasta los alumnos más que el patrón exacto de los movimientos y el sentido teórico de los mismos, pero no la forma de lograr la capacidad de reproducir con eficacia y espontaneidad esos movimientos que con tanta exactitud se practican en situaciones prefijadas. En otras ocasiones no es que no haya metodología, sino que ésta consiste simplemente en hacer que los alumnos practiquen libremente el combate, lo cual resulta una metodología un tanto rudimentaria y obliga al alumno a recorrer un camino largo y costoso, recurriendo incluso a un proceso autodidacta para el que no está preparado.
Una buena metodología debe enseñar al alumno, no sólo a ejecutar los movimientos, sino también a aplicarlos, facilitándole la asimilación de las habilidades y destrezas necesarias para este fin.
La manera de lograr que los alumnos aprendan a aplicar las técnicas de un modo sistemático implica dos elementos principales: los movimientos que se usan en las técnicas de combate, y la metodología con la que se practican esas técnicas.
Así pues, para que la técnica sea aplicable, los movimientos deben adaptarse a la realidad del combate, a sus circunstancias y al nivel del practicante, haciendo que resulten sencillos, directos y cómodos al mismo.
Hay que tener en cuenta que en casi todos los estilos, especialmente los tradicionales, existe una cantidad notable de movimientos estandarizados que poseen un carácter simbólico, y que resultarían de difícil aplicación en la crudeza de una pelea real. Estas técnicas no son más que referencias a una realidad que hay que interpretar para aplicar; pero si el significado de estas técnicas (los principios que subyacen en ella) no se explican al estudiante o no se conocen, resulta que a la hora de realizar el combate, muchos movimientos son deshechados, porque el practicante no los contempla como aplicables. Esta contradicción complica al alumno en su entrenamiento del combate, ya que entrena una cosa e intenta aplicar otra.
La cuestión es que para la práctica del combate hay que usar ataques, defensas y contraataques adaptados a la realidad dinámica del combate, es decir, que se puedan utilizar con sencillez y que a la vez sean efectivos.
Por otra parte, nuestra técnica será tanto más aplicable cuanto mejor sea la metodología que empleemos al aprenderla y practicarla. Esta metodología debería seguir cuatro pasos elementales:
1) Asimilación de los movimientos básicos (práctica de la base).
2) Análisis de situaciones de combate (o de defensa personal, que no es exactamente lo mismo).
3) Práctica de situaciones de combate predeterminadas.
4) Práctica de ejercicios de combate.
En cuanto a la última fase, hay que decir que la prática de los ejercicios de combate debe someterse a dos factores esenciales dentro de la metodología, que son la secuenciación y lo que denomino “combate de rol”.
El principio de secuenciación o gradación es aquel por el cual todo estudiante va a realizar ejercicios de combate progresivamente más difíciles y con menos limitaciones, empezando por lo más simple, lento y sencillo, y evolucionando hacia lo más difícil, duro y rápido. Hay que tener en cuenta que existen muchos elementos secuenciables en la práctica de los ejercicios de combate: el tipo y número de ataques, la velocidad, el uso de protecciones, etc. Todos estos elementos hay que secuenciarlos gradualmente partiendo de ejercicios muy simples para progresar hasta los ejercicios más complicados.
En cuanto al “combate de rol”, he denominado así a un tipo de ejercicios indicado especialmente para la defensa personal (que es lo que nos interesa, y no la competición). Este tipo de combate es pedido a menudo por los maestros japoneses en los exámenes de Dan, y consiste en que uno de los participantes asume el rol de atacante y el otro el de defensor, tal y como sería en defensa personal, por oposición al combate competitivo en el que los dos buscan una victoria más propia de las modalidades deportivas. Este tipo de ejercicios, además de poder someterse al principio de gradación, puede plantearse con técnicas puramente de Giwakempo, o simular situaciones realistas de defensa personal con ataques heterodoxos.
En fin, a partir de esto ya es cuestión de ponerse manos a la obra, sin olvidar que este trabajo debe ser constante y no esporádico, pues sólo así se podrán ver resultados positivos.
TÉCNICAS FALLIDAS
Muchas veces, sobre todo cuando trabajamos las técnicas Juho: de agarre, escape, luxación o proyección, vemos que algunas técnicas fallan ante determinados compañeros o circunstancias. Estos fallos suelen ser muy frustrantes para los practicantes, que se desmoralizan sin saber muchas veces cómo solucionarlos. Las causas de estos fallos pueden estar en diversos factores, bien propios, bien del compañero, bien de la propia técnica, y esto es lo que vamos a intentar desentrañar.
Origen propio
La causa propia más común, y la primera que hay que considerar, es sencillamente el error en la ejecución. Uno puede fallar en la realización de una técnica porque no la domina bien y no usa los principios de la misma adecuadamente, o simplemente porque, dada la complejidad de las técnicas Juho, llenas de sutilezas, y su obvio carácter dinámico, alguna circunstancia la hace fallar. No somos máquinas perfectas, y a menudo cometemos errores que, en este caso, pueden dar al traste con la eficacia de una técnica. Por otra parte, los agarres nunca son milimétricamente iguales, y si son de diferentes personas, menos aún, de modo que muchas veces las técnicas precisan de sutiles adaptaciones para ser efectivas. Si no hacemos estas adaptaciones sobre la marcha, la técnica puede no salir o salir con menor efectividad. Hay que tener en cuenta que en el Giwakempo, la mayoría de las técnicas están diseñadas para responder a un tipo concreto de agarre que empuja o tira en un determinado ángulo o dirección. Si varía alguno de los parámetros del ataque, la técnica tendrá que ser adaptada o incluso cambiada por otra. Persistir en una técnica cuando los parámetros del ataque no son los adecuados para ella y la impiden funcionar, llevará inevitablemente al fracaso de la misma.
En este sentido es importante conocer como adaptar una técnica ante diversos cambios en el ataque. En el curriculum técnico del Giwakempo existen variaciones diversas para algunas técnicas, para el caso en que el contrario cambie la forma del ataque o se produzcan diversos incidentes que impidan el desarrollo normal de la técnica en cuestión. Lo que pasa es que estas variaciones no están a la disposición de los grados kyu y se aprenden en los grados de cinturón negro. En cualquier caso ensayar reacciones ante la posibilidad de ver frustrada una técnica Juho, es un ejercicio recomendable.
Origen ajeno
A la hora de entrenar puede darse con bastante frecuencia que una técnica que es válida, que funciona y que en principio está ejecutada correctamente, no sale. En estos casos hay que buscar el origen en el compañero. El compañero puede ser la causa del fracaso de una técnica de diversos modos:
Complexión, fuerza y características especiales
A veces una técnica no sale porque el compañero es muy fuerte, tiene manos grandes, muñecas gruesas o posee una gran envergadura; también puede ser que sea muy elástico o que las torsiones y palancas no le resulten dolorosas. Estos casos son muy frustrantes para el compañero de estos practicantes, que no saben cómo actuar para que la técnica salga. Ante estos casos cabe decir dos cosas: una de cara a la realidad, y otra de cara a la práctica cotidiana. De cara a la realidad decir que hay que entender que no todas las técnicas son válidas en todos los casos y con todo el mundo. Las técnicas Juho son una opción, y no una obligación. Es decir, ante un agarre de muñeca, no tenemos la obligación de realizar un Gyaku gote, sino que tenemos la opción de realizarlo, que no es lo mismo. En la realidad, el sentido común nos dirá si es más adecuado realizar un atemi, un escape o una luxación. Por otra parte, de cara a la práctica diaria, todo el mundo debe aprender todas las técnicas, y a ser posible practicarlas con el mayor número de compañeros que pueda; por lo tanto, aquéllos que tengan características peculiares, deberán, como el resto, ayudar y orientar a sus compañeros en el modo más efectivo de realizarle las técnicas, en vez de regodearse en la impotencia de sus compañeros o en su personal “invulnerabilidad” ante determinadas técnicas. Asimismo también deben ceder y facilitar a sus compañeros la posibilidad de ejecutar las técnicas con éxito.
Ataque incorrecto
En otras ocasiones, el ataque se realiza de un modo incorrecto, y dada la especificidad de las defensas del Giwakempo, un ataque que no se corresponde adecuadamente con la técnica que se va a estudiar, puede frustrar la misma. Imaginemos que un estudiante va a realizar un Katamuna otoshi y el compañero le agarra la solapa con el puño hacia arriba y los dedos vueltos hacia sí mismo como en la técnica Maki otoshi. El Katamuna otoshi será prácticamente imposible de realizar por muchos esfuerzos que haga el pobre estudiante.
Estos errores no siempre son tan patentes, sino que a veces son muy sutiles, y se cometen en medio de la acción por un cambio en la dirección de la fuerza, o un giro de la muñeca, etc. También es frecuente encontrar que el atacante, no es que agarre con fuerza, sino con rigidez. La fuerza suele tener una dirección, mientras que la rigidez es inmóvil, y suele aparecer de forma poco natural en el atacante cuando sabe que el defensor está a punto de realizarle una técnica dolorosa. Muchas veces estos errores los produce consciente o inconscientemente el compañero atacante durante la ejecución de una técnica para evitar el dolor o una caída aparatosa. En estos casos, el hecho de que el atacante conozca el funcionamiento de la técnica, desmonta totalmente el factor sorpresa que debe poseer toda técnica Juho, y la impide funcionar totalmente o en parte. En definitiva, los casos de ataque incorrecto deben paliarse, por un lado, con el conocimiento profundo de los ataques correctos para cada técnica; y por otro lado, aprendiendo a ser natural en el papel de atacante. Es esto último lo que hace tan difícil ser un buen sparring. Si una técnica exige que el atacante empuje con toda su fuerza, y la respuesta del defensor es realizarle una proyección, es realmente difícil para el atacante realizar su empujón con sinceridad a sabiendas de que va a ser proyectado; así que lo que hacen muchos es iniciar el empuje y en cuanto que toman contacto con el defensor se detienen y se echan para atrás para evitar la violencia de la proyección. Esto puede ser comprensible, pero no es nada realista actuar como si se conociese la técnica que nos van a realizar; además deja como resultado una técnica aparentemente poco o nada eficaz y una práctica frustrante. Así pues es importante aprender a ser un buen sparring y actuar con naturalidad.
Práctica obstaculizadora
Parte de los fallos en estas técnicas pueden deberse también a que algunos alumnos boicotean deliberadamente las técnicas. Ya hemos visto en el apartado anterior que esto puede hacerse de un modo inconsciente o al menos no malintencionado, pero también puede darse de un modo consciente por diversas razones como las que siguen:
-Para quedar por encima de un compañero: “Si yo puedo hacerte la técnica a ti, y tú no puedes hacérmela a mí, yo soy superior a ti”.
-Para poner en evidencia a un compañero: “A ti te saldrán muy bien las patadas, pero no puedes doblarme las muñecas, así que no te creas tan bueno”.
-Para compensar la propia falta de destreza: “Yo seré torpe con el Goho, pero nadie puede hacerme las técnicas Juho”.
-Para imponer su propio criterio sobre una técnica: “La técnica se hace como yo digo, porque si la haces como tú dices, no sale”.
-Porque se cree que lo bueno es resistirse para hacer una práctica más realista…
La cuestión en este caso no es tampoco que la técnica esté mal ejecutada, sino que el alumno sobre el que se ha de aplicar la técnica, la hace fracasar sirviéndose del conocimiento que posee de la misma. Es notorio que quien conoce el mecanismo de una técnica, tiene acceso también a la forma de impedir que funcione, y esto es lo que hacen algunos alumnos. Pero no sólo se aprovechan de este conocimiento, sino que además se aprovechan de que durante el entrenamiento en el dojo no se usan atemis reales al ejecutar las técnicas, lo cual les permite resistirlas sin quebranto alguno de su fuerza y posición.
Ni que decir tiene que esta forma de practicar, que todos hemos experimentado alguna vez con algún compañero, es impropia de cualquier kenshi de Giwakempo que se precie. Esta actitud no hace la práctica más dura o realista, sino más individualista, y además convierte el entrenamiento en algo incómodo y engorroso. Este tipo de kenshi suele acabar siendo evitado por sus compañeros por su falta de espíritu cooperativo. Nunca hay que dejar de ser autocríticos y de intentar superar las dificultades y los fallos, puesto que de este sano análisis de uno mismo, de su propia ejecución de las técnicas, de sus movimientos y de sus reacciones fallidas o erróneas se pueden aprender muchas cosas. Realmente el reconocimiento de los propios errores supone un excelente motor para el progreso personal, pero esto no tiene nada que ver con falsear los ataques para boicotear la técnica del compañero, que es de lo que estamos hablando.
Reflexión sobre las técnicas Juho
Realmente sería absurdo pensar que todas las técnicas Juho son igual de prácticas y eficaces. Hay técnicas mucho más fiables o seguras que otras; las razones de esto pueden ser diversas: puede que simplemente sean sencillas de realizar, que ataquen una articulación de un modo que permita poca resistencia, que partan de una posición escasamente comprometida para el defensor… La cuestión es que percibimos que no todas las técnicas Juho son igual de eficaces. En este sentido, he llegado a la conclusión de que en el origen oriental de estas técnicas se halla en parte la razón de la dudosa eficacia de algunas de ellas o de su tendencia a fallar. Estas técnicas nacieron hace siglos entre unas gentes cuyo peso y talla media era considerablemente inferior al actual. Incluso hoy en día existe una notable diferencia entre el japonés medio y el europeo medio. Así pues la ejecución de estas torsiones, palancas y proyecciones que tan bien funcionaban entre gentes de 50 kilos y 1,5 metros de altura, no es que no funcionen entre personas de 80 kilos y 1,80 metros de estatura, sino que no funcionan igual de bien. Alguno puede pensar que si se mantiene la relación de pesos y complexiones entre los contrincantes, la funcionalidad de las técnicas debería mantenerse; pero esto no es del todo así, puesto que no parece que haya una relación lineal o directa entre ambos parámetros (complexión relativa y eficacia de la técnica), es decir, que lo que funciona perfectamente entre dos personas de 50 kilos de peso, no tiene por qué funcionar igual de bien entre dos de 120 kilos, si no los gatos y los elefantes se pelearían de una forma parecida, y esto no es así; ni siquiera los leones, a pesar de su parecido con los gatos, realizan las maniobras, saltos y volteretas de los gatos cuando se pelean. La razón está en la diferencia de peso, tamaño y fuerza. Así pues, en términos generales, si una persona de 90 kilos realiza una técnica Juho sobre otra de 60 kilos, seguramente lo hará con mayor fiabilidad y sencillez que si se hace al contrario. Redundando en esto, he comprobado cómo, en general, las técnicas Juho funcionan bastante bien al aplicarlas sobre estudiantes japoneses, o cómo maestros japoneses obtienen resultados mucho más espectaculares al proyectar a estudiantes japoneses que al hacerlo con estudiantes occidentales
Pueden ser retocados, adaptados o revisados para dar una salida airosa a tales técnicas; aunque sólo sea otorgándoles un valor didáctico, cultural, estratégico, dinámico, simbólico o lo que queramos, ya que por supuesto no podemos ni debemos dejar de aprenderlas y practicarlas, debido a que forman parte del patrimonio técnico de nuestra disciplina.
Si pueden fallar, ¿por qué las aprendemos?
El Giwakempo es un sistema que engloba un conglomerado de enseñanzas tanto técnicas como filosóficas, con unos objetivos que pretenden principalmente el desarrollo personal en armonía con los demás. Podemos decir que la práctica técnica es la herramienta que usa nuestra disciplina para lograr ese desarrollo personal, y aunque entre los objetivos del Giwakempo también está la autodefensa, la técnica no se halla subordinada a la eficacia, sino a su potencial como instrumento de progreso y desarrollo personal. Así pues las técnicas de Giwakempo están para superarnos, para compartirlas con los compañeros, para desarrollar nuestras destrezas físicas, nuestra voluntad… y en última instancia para defendernos. De todas formas esto no quiere decir que las técnicas no puedan o deban servir para defenderse realmente, y de hecho creo que son muy útiles en ese sentido, si bien hay que entender de qué manera y con qué metodología. Por ejemplo, no podemos pretender que todas y cada una de las técnicas Juho se pueda aplicar con éxito sobre cualquiera en cualquier circunstancia. En el Giwakempo se enfatiza al principio sobre las técnicas Goho (de golpeo), ya que son más fáciles de aprender, más inmediatas, directas y aplicables; y poco a poco se va cambiando este énfasis sobre las técnicas Juho, ya que se tardan más en dominar y precisan de un mayor control corporal y dominio del gesto y de los principios.
Pero las técnicas Juho no son en absoluto inútiles, sino que tienen su campo de aplicación. En un principio pueden servir al practicante para liberarse de un agarre, o para defenderse en casos en los que la amenaza no es grave (un borracho, un pesado, un amigo bromista…) o en los que el agresor no es muy robusto (un chico joven, una mujer, un anciano…), para más adelante, según se va dominando la técnica, poder aplicarse en más situaciones cada vez.
En cualquier caso, el Giwakempo, como un todo que es, no puede ni debe dividirse o fragmentarse, sino que debe aprenderse en su totalidad para que su mensaje, su legado y sus aspiraciones se alcancen y se perpetúen, y tanto más cuanto que su variedad técnica representa un disfrute, una riqueza y una oportunidad de adquirir nuevas habilidades, totalmente deseable para el desarrollo personal integral.
Ejecución y Aplicación
Si reflexionamos acerca del aspecto marcial del Giwakempo, podemos llegar a la conclusión de que el verdadero fin de la práctica, más allá de ejecutar las técnicas con corrección, es el de poder aplicar esas técnicas con eficacia e improvisación en la defensa personal, que es una de las tres metas de nuestra disciplina.
Esto no quiere decir que el aprendizaje correcto de las técnicas no sea imprescindible, sin embargo este aprendizaje, a menos que ya incorpore una metodología especial, no garantiza un comportamiento eficaz en una pelea real o en el combate. Es decir, el hecho de que un kenshi pueda ejecutar con exactitud múltiples defensas y contraataques ante diversos ataques prefijados, no implica la capacidad de aplicar improvisadamente esas técnicas.
Esta argumentación nos permite observar la diferencia clara que existe entre la ejecución de la técnica y la aplicación de la misma. Ambos objetivos requieren sus propios procesos y métodos de aprendizaje, que si bien pueden tener puntos en común, son distintos. La ejecución correcta de la técnica es fundamental, pero la capacitación para aplicar la técnica también debe serlo.
La cuestión es que muchas veces, el proceso del aprendizaje suele centrarse en la óptima ejecución de las técnicas en situaciones estandarizadas, olvidándose de desarrollar en los alumnos la capacidad de aplicar esos movimientos de manera improvisada. Un estilo basado en técnicas codificadas como el Giwakempo puede ser tan bueno como cualquier otro, pero si no se aplica una metodología adecuada, puede acabar persiguiendo la perfección y la acumulación de las propias técnicas, y dejando de lado la capacitación para aplicar esas maniobras en situaciones imprevistas de combate o de defensa personal.
Lo cierto es que muchas veces no se usa una metodología adecuada que enseñe a aplicar la técnica además de a ejecutarla correctamente; en consecuencia no llega hasta los alumnos más que el patrón exacto de los movimientos y el sentido teórico de los mismos, pero no la forma de lograr la capacidad de reproducir con eficacia y espontaneidad esos movimientos que con tanta exactitud se practican en situaciones prefijadas. En otras ocasiones no es que no haya metodología, sino que ésta consiste simplemente en hacer que los alumnos practiquen libremente el combate, lo cual resulta una metodología un tanto rudimentaria y obliga al alumno a recorrer un camino largo y costoso, recurriendo incluso a un proceso autodidácta para el que no está preparado.
Una buena metodología debe enseñar al alumno, no sólo a ejecutar los movimientos, sino también a aplicarlos, facilitándole la asimilación de las habilidades y destrezas necesarias para este fin.
La manera de lograr que los alumnos aprendan a aplicar las técnicas de un modo sistemático implica dos elementos principales: los movimientos que se usan en las técnicas de combate, y la metodología con la que se practican esas técnicas.
Así pues, para que la técnica sea aplicable, los movimientos deben adaptarse a la realidad del combate, a sus circunstancias y al nivel del practicante, haciendo que resulten sencillos, directos y cómodos al mismo.
Hay que tener en cuenta que en casi todos los estilos, especialmente los tradicionales, existe una cantidad notable de movimientos estandarizados que poseen un carácter simbólico, y que resultarían de difícil aplicación en la crudeza de una pelea real. Estas técnicas no son más que referencias a una realidad que hay que interpretar para aplicar; pero si el significado de estas técnicas (los principios que subyacen en ella) no se explican al estudiante o no se conocen, resulta que a la hora de realizar el combate, muchos movimientos son deshechados, porque el practicante no los contempla como aplicables. Esta contradicción complica al alumno en su entrenamiento del combate, ya que entrena una cosa e intenta aplicar otra.
La cuestión es que para la práctica del combate hay que usar ataques, defensas y contraataques adaptados a la realidad dinámica del combate, es decir, que se puedan utilizar con sencillez y que a la vez sean efectivos.
Por otra parte, nuestra técnica será tanto más aplicable cuanto mejor sea la metodología que empleemos al aprenderla y practicarla. Esta metodología debería seguir cuatro pasos elementales:
1) Asimilación de los movimientos básicos (práctica de la base).
2) situaciones de combate (o de defensa personal, que no es exactamente lo mismo).
3) Práctica de situaciones de combate predeterminadas.
4) Práctica de ejercicios de combate.
En cuanto a la última fase, hay que decir que la prática de los ejercicios de combate debe someterse a dos factores esenciales dentro de la metodología, que son la secuenciación y lo que denomino “combate de rol”.
El principio de secuenciación o gradación es aquel por el cual todo estudiante va a realizar ejercicios de combate progresivamente más difíciles y con menos limitaciones, empezando por lo más simple, lento y sencillo, y evolucionando hacia lo más difícil, duro y rápido. Hay que tener en cuenta que existen muchos elementos secuenciables en la práctica de los ejercicios de combate: el tipo y número de ataques, la velocidad, el uso de protecciones, etc. Todos estos elementos hay que secuenciarlos gradualmente partiendo de ejercicios muy simples para progresar hasta los ejercicios más complicados.
En cuanto al “combate de rol”, he denominado así a un tipo de ejercicios indicado especialmente para la defensa personal (que es lo que nos interesa, y no la competición).
Este tipo de combate es pedido a menudo por los maestros japoneses en los exámenes de Dan, y consiste en que uno de los participantes asume el rol de atacante y el otro el de defensor, tal y como sería en defensa personal, por oposición al combate competitivo en el que los dos buscan una victoria más propia de las modalidades deportivas. Este tipo de ejercicios, además de poder someterse al principio de gradación, puede plantearse con técnicas puramente de Giwakempo, o simular situaciones realistas de defensa personal con ataques heterodoxos.
En fin, a partir de esto ya es cuestión de ponerse manos a la obra, sin olvidar que este trabajo debe ser constante y no esporádico, pues sólo así se podrán ver resultados positivos.
El Giwakempo se divide en tres partes, tres sistemas y veinticinco grupos de técnicas:
JUHO:
Es el primero de los tres sistemas en que se dividen las técnicas de Giwakempo, conocidas también como técnicas suaves, se componen de defensas, escapes, bloqueos y torsiones articulares y se basan en diez técnicas:
1-gyaku waza: son las técnicas para luxar, apalancar y torcer las articulaciones.
2-nage waza: son las técnicas de proyección y derribo.
3-katame waza: son las técnicas para inmovilizar.
4-shime waza: son las técnicas para estrangular.
5- tori waza: son las técnicas de detención y control sin llegar al suelo.
6-oatsu waza: son técnicas de presion a puntos vitales del cuerpo.
7-nukite ho: son técnicas de escape ante agarres de mano o brazo.
8-nukimi ho: son técnicas de escape ante agarres de ropa o cuerpo.
9-shuho: son técnicas de defensa ante agarres diversos.
10-bakuho: son las técnicas para inmovilizar amarrando a un contrincante.
GOHO:
Es el segundo de los tres sistemas. Conocidas también como técnicas duras, se componen de patadas, golpes diversos, y esquivas y se basan once técnicas:
1-tsuki waza: puñetazos.
2-uchi waza: golpes diversos con la mano.
3-kiri waza: golpes cortantes.
4-keri waza: patadas.
5-kari waza: barridos.
6-fumi waza: pisotones.
7-taigi: golpes con la cabeza o el tronco.
8-bogi: desvíos y paradas con piernas y brazos.
9-dokko den: utilización y manejo del báculo de puño.
10 -nyou den: utilización y manejo del palo corto de madera de raiz.
11-kongo den: utilización y manejo del bastón largo «shakujo».
SEIHO:
Es el tercero de los tres sistemas. Son las técnicas terapéuticas de masaje o también de digitopuntura, es una terapia propia del Giwakempo.
Se basan en cuatro técnicas:
1-seikei: técnicas de tratamiento de los meridianos centrales del cuerpo humano.
2-seinyaku: técnicas de tratamiento de los meridianos periféricos.
3-seikotsu: técnicas para la corrección de huesos y columna.
4-Kappo: técnicas de reanimación corporal.
KUMITE SU TAI
El dominio del Giwakempo requiere de una “práctica mutua”, un esfuerzo de cooperación entre dos personas, uno que hace el papel de la defensa y el otro el del ataque, experimentando mutuamente e intercambiando los papeles.
La razón de ello, está en que la mayoría de las técnicas de Giwakempo están basadas en el conocimiento de los puntos vitales del cuerpo, por lo tanto, la práctica y la experimentación mutuas son imprescindibles.
Hace falta conocer la exacta situación de los puntos vulnerables, el ángulo para atacarlo y la presión que se debe ejercer. Este conocimiento solo se puede adquirir experimentando mutuamente con un compañero.
Además, la “práctica mutua” es superior a la solitaria, porque nos da una idea de la distancia, ángulo y precisión para cuando surja una situación real de defensa personal.
En la “práctica mutua” cada uno debe aprender a identificarse con su compañero y tratar como se quiere ser tratado.
Por supuesto que en Giwakempo también existe la practica individual, pero esto es secundario en la práctica del mismo.
Dokun
«El camino de cada uno nace en el Cielo. Cuando uno encuentra su camino, debe mantenerlo y progresar con el. Si lo pierde degenerará hacia el mal. Por eso, no debemos apartarnos del camino en ningún momento.
Cuando el hombre nace y vive en este mundo, debe luchar para seguir su propio camino. Si su proceder es deshonroso no podrá vivir con dignidad entre el Cielo y la Tierra.
Si un hombre no lucha por la benevolencia, la justicia, la fidelidad, la piedad y la consideración hacia los demás, su cuerpo esta en este mundo, pero su corazón ha muerto: está robando su vida.
El corazón del hombre debe concordar con el “Dharma”. Por lo tanto, si tiene un proceder deshonroso en su corazón estará en disonancia con el “Dharma”.
Asi todos los actos se reflejan en el “Dharma”.
Por lo tanto, si uno venera al Cielo y a la Tierra, reverencia al “Dharma”, respeta a sus padres y a las leyes justas, aprecia a sus maestros, vive alegremente con los suyos, se une con su pueblo, se acuerda de su familia, ayuda a resolver las dificultades y crisis de los demás, instruye a la gente según sus conocimientos, unifica su corazón y sigue el Camino, corrige sus propios excesos, abandona las ideas negativas y practica todas las cosas buenas con energía, aunque nadie lo vea, el “Dharma” hará sentir su aprobación, aumentando su vida, ayudando a sus descendientes, mantendrá su salud y conseguirá su protección divina.»
KOGI
Varias son las características de tsuki de Giwakempo.
En vez de entrenar y endurecer las manos para fortalecerlas, nosotros que ponemos nuestra meta en la localización de los puntos específicos de ataque, en su estudio y comprensión, (Kiushu).
Dado que una leve presión en un punto débil o kiushu es tan eficaz como un golpe fuerte en otra zona, no es necesario el endurecimiento de las manos.
El tsuki de Giwakempo tiene que generarse con el cuerpo y con el espíritu como un conjunto unificado, no podemos tratar las manos o piernas como elementos separados del resto del cuerpo, los puños y pies son solo meros puntos de contacto, es la combinación cuerpo mente la que genera el tsuki de Giwakempo, por esta razón ponemos especial atención en equilibrar y situar las caderas, pies, cintura, codos, ángulo de los brazos y puños, para conseguir el máximo de efectividad en la ejecución de los tsukis.
Como regla general los tsukis se realizan en un ángulo ascendente ya que el cuerpo humano tiene menos resistencia a este tipo de fuerzas.
Para conseguir el máximo de eficacia el brazo tiene que mantenerse relajado hasta el momento del contacto.
Los tsukis se realizan a corta distancia y sin sacar el codo por la parte posterior del cuerpo, esto hace que podamos ejecutar series rápidas, dando mucha importancia a la precisión equilibrio y rapidez.
A la vez que se golpea el brazo que no ejecuta el tsuki se retira hacia las costillas para dar solidez a la posición y el cuerpo se gira en la cintura para dar el máximo de impulso y potencia al brazo que golpea, es decir que no solo es el brazo el que golpea si no que entra en juego todo el cuerpo, utilizando la fuerza generada desde las piernas.
El ciclo de ejecución de un tsuki comienza en los pies, pasa a las piernas y la cadera, que con el giro de cuerpo lanza el brazo para generar el tsuki.
Inmediatamente después de realizar el tsuki el brazo se retira rápidamente en una acción de ¨snap¨, es decir que el empuje y la retirada se realizan en un solo movimiento, esta rápida retirada permite secuencias rápidas de tsukis y ofrece alguna protección a los ataque del contrario.
Los ataques de brazo se pueden clasificar en cuatro grupos principales por las distintas formas de usar las manos y brazos son:
TSUKITE empujes
UCHITE latigazos
KIRITE cortes
Hijiate tsuki de codo
Sugu Zuki ataque en línea recta, parte desde la posición de chudan es lanzado sin apenas giro de la mano y antebrazo, como mucho 30 grados y sin desplazar el codo hacia atrás al comienzo del ataque.
Neji Zuki si precisa giro de puño y antebrazo al tiempo que se golpea, se utiliza principalmente para el Kagi Zuki.
Furi Zuki es un ataque característico que combina un movimiento circular de brazo con un giro fuerte de cuerpo que termina con un potente golpe seco con la cara interna de la mano, poniendo cuidado de colocar el dedo pulgar en una posición que lo proteja en el impacto.
Ura te Uchi se usa principalmente para efectuar ura ken uchi, ura ken uchi komi, me uchi y kinteki uchi.
El Giwakempo es un modo de vida
El Giwakempo es un modo de vida, basado en la comprensión de la interrelación e interacción de todos los fenómenos y el conocimiento de las potencialidades humanas como único medio para que el hombre atraviese la vida con éxito. Su fin último, es aliviar el sufrimiento y asegurar la felicidad en la tierra, no el cultivo de la fuerza y el poder para lucirlos en competiciones o para iniciar violencia del tipo que sea.
Basado en la filosofía del Kongo Zen (el universo es una interacción de sistemas interdependientes e interrelacionados, aunque únicos.), el Giwakempo afirma que el único estado que corresponde a la naturaleza del hombre y del mundo es el «chudo-do» (camino de en medio), es decir, armonía entre la materia y el espíritu, entre el intelecto y la emoción, entre el amor y la fuerza, entre la libertad y la disciplina, entre el individualismo y el conformismo, entre el progreso y la conservación, entre la explotación y la moderación.
El Giwakempo hace hincapié en el cultivo de un cuerpo y una mente equilibrados, en los cuales aniden el amor, la sabiduría, el valor y la salud. Por amor se entiende, la reverencia hacia la vida y a la humanidad, a la inquietud, a la simpatía, a la honradez y a la abnegación; Como sabiduría, a una actuación responsable guiada por una ética basada en el verdadero conocimiento; Como valor, a la iniciativa, al espíritu invencible, y la confianza en uno mismo. Y por salud, a un cuerpo vigoroso y enérgico. Cultivar estas cuatro virtudes en la persona es esencial, porque son las adaptaciones necesarias del hombre a su humanidad, y los componentes básicos para el desarrollo de otras potencialidades.
Los cinco principios del atemi. Para golpear un punto vital, existen cinco principios esenciales, ninguno de los cuales se puede descuidar.
1 – Precisión: El golpe dado con el pie o con la mano, debe darse donde se ubica el punto vital. En Giwakempo se usan 138 puntos vitales, que se encuentran repartidos longitudinalmente por todo el cuerpo, este conocimiento sobre su ubicación, se basa en la medicina tradicional china.
2 – Distancia: Se debe atacar a una distancia adecuada, para que el ataque sea efectivo, deberá realizarse en un solo movimiento, es decir, conseguir la distancia adecuada doblando la rodilla, metiendo la cadera y el hombro, simultáneamente.
3 – Angulo: Conocer el ángulo en que se debe golpear cada punto vital, va unido al conocimiento de su ubicación, esto se consigue experimentando con un compañero.
4 – La rapidez: La efectividad del ataque depende más, de la rapidez, que de la fuerza o dureza.
5 – La oportunidad: para que sea eficaz es necesario coger al oponente desprevenido, tanto física como mentalmente, la parte física se descompone en dos: la posición del cuerpo y el momento de la expiración.
El sexto principio del Giwakempo se denomina «kumite sotai», es decir la practica mutua es lo primordial.
El dominio del Giwakempo requiere de una práctica mutua, es un esfuerzo de cooperación entre dos personas uno que hace el papel de la defensa (ma ai) y el otro el del ataque (kyojitsu), experimentando mutuamente e intercambiando los papeles. La razon de ello estriba en que la mayoría de las técnicas de Giwakempo se basan en los (kyusho) puntos vitales del cuerpo, por ello hace falta conocer la exacta situacion de los puntos vulnerables, el angulo para atacarlo, y la presión que se debe ejercer y esto solo se puede conseguir experimentando con un compañero. En esta práctica mutua cada uno debe de identificarse con su compañero y tratar como se quiere ser tratado.
El quinto de los principios del Giwakempo, se denomina «goju ittai», e ilustra la unidad entre lo duro (goho) y lo blando (juho). Aunque ambos utilizan cada uno sus propios elementos, se complementan entre si y se refuerzan el uno con el otro para ser aun más efectivo, con lo cual existen elementos juho dentro del goho, y viceversa.
El cuarto principio del Giwakempo, se denomina, «fatatsu kasujjin». Es la idea de no matar, sino hacer comprender. Se refiere al aspecto técnico de la técnicas en si. Dominar y utilizar racionalmente las técnicas, primero para protegerse a uno mismo, y luego para ayudar a otros y mejorar la vida de la gente. Esto se consigue teniendo un conocimiento preciso de los puntos vitales del cuerpo en los que se basa la medicina oriental milenaria.
El tercero de los principios del Giwakempo, se denomina «shushu koju». La idea es defender primero para atacar después.
El Giwakempo esta diseñado para la defender primero el ataque del contrario, y posteriormente responder con un contraataque. Es básicamente una razón filosófica, un kenshi, nunca debería de dar el primer golpe, aunque también hay una razón técnica, y es la de sacar ventaja del primer movimiento del adversario, para nuestro propio beneficio.
El segundo de los principios del Giwakempo se denomina «riki ai funi». La idea que encierra este principio es que debe existir una armonía entre la fuerza y el amor.
La fuerza sin amor o compasión es solo violencia, injusticia o maldad.
Para combatir esta violencia, injusticia o la maldad, lo primero que uno necesita es tener la capacidad de distinguir entre lo bueno y lo malo, luego saber cómo evaluar una situación concreta y como usar las propias habilidades y capacidades, y por ultimo tener el valor de enfrentarse al peligro.
El primero de los Principios del Giwakempo, se llama «ken zen ichi nyo». «ken» significa el cuerpo o la acción, mientras que «zen» se refiere a la mente o a la serenidad. Significa la unidad del cuerpo con la mente, la materia con el espíritu. El Giwakempo enseña esta unidad, y no se entiende el Giwakempo sin la unidad de ambas. Mirándolo desde el punto de vista del entrenamiento el Zen, sería el aspecto inmóvil o estático, mientras que el ken, sería el aspecto dinámico, y debe de haber un equilibrio entre ambas para que de esta manera se logre llegar a ser una persona equilibrada o armoniosa, que es el fin último del Giwakempo.
Los seis principios fundamentales del Giwakempo.
1 – ken zen ichi nyo
2 – riki ai funi
3 – shushu koju
4 – futatsu kasujin
5 – goju ittai
6 – kumite sotai
Shinjou: Es la tercera de las enseñanzas filosoficas «kyoten»· Shinjou significa «Propósitos», es un texto filosófico que se recita durante la práctica del «chinkon», y dice lo siguiente:
«Estamos agradecidos de haber recibido nuestras almas del «dharma» y nuestros cuerpos de nuestros padres. Por nuestra parte, decidimos cumplir todas nuestras obligaciones para con ellos. Amamos a todos los pueblos, y decidimos mejorar sus condiciones de vida. Amamos la justicia, obramos de acuerdo con la moral, nos comportamos con cortesía, y decidimos ser sinceros y valientes para establecer la paz. Estudiamos el «kongo zen», entrenamos cuerpo y mente, nos ayudamos y nos hacemos concesiones unos a otros, luchando para hacer un mundo mejor para todos».
Seigan: Es la segunda de las enseñanzas filosoficas «kyoten», «seigan» significa «Promesas», es un texto filosófico que se recita durante la práctica del «chinkon», y dice lo siguiente:
«Mientras aprendemos el arte, juramos honrar al fundador, ser leales a nuestros maestros, respetar a los adelantados, y no menospreciar a los principiantes, y colaborar y ayudarnos mutuamente para crear un cielo en la tierra. Dejamos de lado nuestro pasado, y nos dedicamos a adiestrarnos en el arte tan sencillo y candido como infantes. No practicamos solamente en nuestro propio interés, sino también para buscar la armonía con la creación entera y para servir al pueblo».
Seiku: Es la primera de las enseñanzas filosoficas «kyoten», «seiku» significa «Preceptos», es un texto filosófico que se recita durante la práctica del «chinkon», y dice lo siguiente:
«Hacer el bien, evitar el mal, purificar el propio corazón, estas son las enseñanzas del Buda. Yo mismo soy mi única seguridad y mi único Juez. ¿En quién confiare sino en mi mismo? Es verdaderamente esencial que mantenga un buen equilibrio entre mi cuerpo y mi mente. Si uno hace el mal se mancha, si uno no hace el mal es puro. Hacer el mal o ser puro es un problema que tengo que decidir yo mismo. Nadie me puede conceder la pureza o la inocencia.»
Kyoten: Que significa, «enseñanzas». Los «kenshis» durante la práctica del «chinkon», y mientras realizan la meditación «zazen», recitan tres textos filosóficos, que deben aprenderse de memoria.
Estos textos son: 1-Seiku (Preceptos), 2-Seigan (Promesas), 3- Shinjou (Propósitos)
En este ceremonial, los dos primeros textos «seiku y seigan» lo recitan todos los «kenshis» de pie, en posición «kesshu gamae» y con los ojos cerrados. Acabado de recitar el segundo, se procede a realizar una meditacion «zazen», que suele durar varios minutos, en el cual todos los «kenshis», sin apoyarse con las manos, se sientan, en posicion de medio loto con la espalda recta, mientras el «sensei» o «sempai», con el palo ceremonial o «shakujo», va corrigiendo la postura corporal de aquellos que lo necesiten. Pasados unos minutos en «zazen» y en silencio, el «sensei» o «sempai» golpea con el «shakujo» el suelo, y es ahi cuando los «kenshis», al romperse la arminonia realizan «kiai», y es cuando se lavantan sin poner las manos en el suelo, y vuelven a la posición «kesshu gamae» y es entonces cuando recitan el tercer texto «shinjo».Citas de DOSHIN SO, Nakano Michiomi fundador del SK.
»……..algunos instructores parece que piensan “Si practico S..kempo, tendré algunos alumnos y ganaré dinero. Cualquiera puede parecer un buen profesor. Esto es por lo que practicaré S..kempo”. Este tipo de falsos líderes han empezado a acercarse al S..kempo también.
Por esto el pasado año levante mi voz y os dije a todos vosotros: ¡Volved al comienzo!
Quiero ayudaros a volver al S,,kempo que yo fundé.»……
Doshin So. 1973
«…… No penséis en vosotros mismos como alguien por encima de los demás, sino volved a como erais cuando niños y disfrutadlo con ellos. Mi experiencia está basada completamente en esto. Al nivel más bajo, los estudiantes simplemente están disfrutando consigo mismo haciendo las misma cosas una y otra vez, y compartiéndolo con vosotros, y poco a poco irán mejorando su nivel …. No quiero que os limitéis a pensar que sois adultos por encima de ellos o profesores. Esto es bastante simple aunque difícil de conseguir, pero quiero de todos vosotros que sigáis esto al pie de la letra……»
Doshin So, 1978
Desde nuestro puesto de líderes del S,,kempo, estamos empezando a ver gente que ha olvidado la razón por la que se fundó el S,,kempo y que piensan que enseñar S,,kempo es su profesión. Cuando la gente mira en esta dirección, desaparece la labor de educación de los jóvenes. Estamos errando sobre algo fundamental. Especialmente en vosotros cuando enseñáis a niños. Ellos son puros; luego ellos serán un reflejo de sus profesores.
No os puedo ordenar que actuéis contra vuestros propios intereses, pero si pudierais al menos pensar que lo estáis hacienda como un hobby, os estaría muy agradecido. Los hobbies cuestan dinero, y pueden provocarnos muchos problemas, pero aún así nos siguen divirtiendo. La pregunta es si vais a estar dispuestos a seguir bajo estas condiciones.
Doshin So, 1978
«……..Sus cuerpos son pequeños, así que es lógico que haya cosas que ellos no pueden hacer. Es bueno que ellos no puedan. Sin embargo, ellos pueden comprender las cosas. Cuando sean mayores les serán útiles. Si ellos entienden o no, explícales todo de manera comprensible para ellos y déjalos experimentarlo con sus propios cuerpos. Si lo repites cada día, ellos lo entenderán. Se esto por experiencia. Si pensáis que no podéis hacer mucho con ellos porque son niños, o que sois mejores porque sois adultos y os creeis por encima de ellos; creo que cometéis un gran error.
Los niños entienden las cosas a su manera, y quizás lo hacen en su manera más pura. Tratar de hacer entender cosas a los niños, cuando aún no sois capaces de entenderlos a ellos, estáis haciendo las cosas de forma completamente equivocada. El problema es de los adultos que no intentan entender a los niños…»
Doshin So, 1978
»…..El otro día en el periódico había una historia sobre un chico que murió ahogado. Corrían fuera, en la calle y el chico que estaba jugando con él levantó sus manos pidiendo ayuda. Como es lógico los conductores no querían golpearlo, así que pararon y lo sacaron fuera de la calzada. Pero ninguna persona fue a ayudar a su amigo. ¡Historias como esta llenan los periódicos cada día! En el tren, dé camino al trabajo puede que alguien actúe, pero todos pretenderán mirar a otro lado.
“No es mi problema” “Si me inmiscuyo, tendré un problema” Con esta forma de pensar, no hay ninguna oportunidad de que el mundo mejore. Solo diciendo “Oh, pobre niño” o “¿Cómo alguien ha podido hacer algo así?” no se soluciona nada. Las palabras solas no son suficientes; intentar hacer algo es lo que se necesita….»
Doshin So. 1969
»……Quizás esto es un poco exagerado, pero ser personas significa no saber nunca cuando puedes morir. Más aún, cuando existimos juntos, sabiendo que un día moriremos, en algún sitio, haciendo algo, ¿no deberíamos intentar darle un sentido a nuestra vida? Precisamente porque vivimos nuestras vidas, sin saber cuando moriremos, debemos vivir el presente y el mañana como algo precioso y luchar todo lo duro que podamos por las cosas que sabemos que amamos. Luego no solo por nuestros propósitos hoy aquí, sino también porque debéis vivir vuestras vidas con sinceridad, espero que intentéis sentir el significado de este encuentro entre personas que comparten un camino común. Yo a menudo os aliento a vivir mitad para uno mismo y mitad para los demás. La razón es que construyendo mi camino sobre las crudas realidades de mi vida, creo que todo el tiempo que viva, haré lo posible por vivir al máximo, sin lamentaciones. Y este pensamiento es uno de los que me ayudan a vivir con sinceridad….»
Doshin So, 1972
LA OPORTUNIDAD QUE DEBERIA PROPORCIONAR A LOS EXAMINADOS UN EXAMEN DE GRADO
El Giwakempo es un arte marcial muy complejo en su aprendizaje, para poder profundizar en sus enseñanzas y progresar adecuadamente cuenta con un sistema de enseñanza reglada y progresiva que aporta al kenshi la capacidad de desarrollarse en el sistema técnico paulatinamente y coherentemente.
El sistema educativo del Giwakempo nos proporciona las herramientas para poder transmitir las enseñanzas homogéneamente a nuestros kenshis , así como los aspectos técnicos y filosóficos esenciales para la buena progresión del kenshi, también nos da las herramientas para poder evaluar la progresión de los kenshis desde sus primeros pasos en nuestra disciplina.
Como si se tratara de un largo viaje cuyo final es la excelencia en la práctica del Giwakempo y sus valores humanos, se debe de progresar paso a paso y con nuestros propio esfuerzo, no existen los atajos ni sirven los engaños, estos solo desembocan en un mal aprendizaje y unas carencias que a la larga repercuten negativamente en el kenshi y su aprendizaje.
Esta progresión en el aprendizaje basándonos en el sistema educativo del Giwakempo, propicia unos valores mínimos comunes a todos los kenshis, al establecer unos requisitos de asistencia, formación, exigencias técnicas coherentes para cada nivel junto con los tiempos mínimos exigidos, garantiza unos criterios comunes para todos los kenshis que forman parte de un solo y unificado Giwakempo en el mundo.
Nuestro sistema se encuentra abierto a cualquier persona que entienda los objetivos y la filosofía del Giwakempo y decida continuar con sus enseñanzas independientemente de sus capacidades físicas y sus características personales, en nuestra organización todo el mundo tiene cabida y es bien acogido siempre y cuando su espíritu de aprendizaje esté libre de ataduras que condicionen su visión del mundo en el que nos encontramos.
No todas las personas son iguales ni tienen las mismas capacidades, la diversidad entre las personas es tan amplia, que nos enseña la máxima de que cada persona es única e irrepetible.
Partiendo de estas ideas tenemos que entender que cada pase de grado es una prueba para ver la progresión de los kenshis dentro del Giwakempo, exigimos los mismos criterios básicos a todos los kenshis e intentamos que valoren su propio esfuerzo en el aprendizaje, no todos los kenshis tienen las mismas cualidades ni motivaciones para realizar el examen.
Tampoco tienen los kenshis los mismos condicionamientos personales ni las mismas circunstancias sociales que los igualen ante el aprendizaje, esto determina la capacidad de progreso del kenshi y se debe tener en cuenta a la hora de realizar el examen, por eso es necesaria la información que salga de su profesor para decidir el resultado final del examen.
Todos los kenshis deben de tener una alta motivación y respeto por su propio esfuerzo y progreso dentro del Giwakempo, se deben de dejar al margen todo tipo de ambiciones personales que desvirtúen la trayectoria y filosofía aprendida en el periodo de práctica para el pase de grado.
No todo el mundo tiene que desempeñar un papel destacado dentro del Giwakempo, ni esa es la idea que tenemos que transmitir, debemos transmitir la idea de que todos somos importantes y tenemos nuestro espacio dentro de la organización, todas las aportaciones positivas son bien recibidas y valoradas, para conseguir esto tenemos que crear un orgullo personal por el grado que hemos alcanzado en el grupo.
El Giwakempo es un arte marcial complejo y lleno de sutilezas que ofrece al kenshi la oportunidad de desarrollarse como persona de una manera integral y dinámica, por medio de la práctica del Giwakempo, su filosofía, sus técnicas, su sistema educativo y las relaciones interpersonales durante su práctica, podremos cultivar el cuerpo y nuestro intelecto haciendo crecer los valores que nos transmite su filosofía, valores de solidaridad, respeto compañerismo y un sentido humano de la justicia. Todo esto ayudara en su progreso personal durante su vida.
Un buen kenshi debe atesorar los principios, la motivación y la capacidad de esforzarse para conseguir superarse y demostrarse así mismo que puede mejorar en la vida.
La oportunidad que nos da el examen es la de poner en práctica todos estos valores.
Cada persona marcara su propio limite de progresión basándose en su criterio y su interés por el aprendizaje, no todo el mundo puede llegar a ser un gran sensei, ni tampoco se les tiene que exigir más de lo que ellos mismos estén dispuestos a dar.
Partiendo de la base que una persona acude a nuestros dojos con la intención de aprender una disciplina marcial el examen proporciona a los examinados la oportunidad de afianzar su trayectoria de aprendizaje.
Lo más importante es que el kenshi que se presente a un examen de pase de grado salga de el reafirmado y orgulloso de su propio esfuerzo y espíritu de superación, sintiendo que todo lo que ha trabajado y aprendido durante la práctica es de su propio beneficio, teniendo el sentimiento de orgullo personal del trabajo bien realizado, un kenshi no puede salir de un examen pensando que ha sido fácil y que no le ha costado ningún esfuerzo, si tiene esa sensación nunca valorara su propio grado, es necesario exigirle dar todo de sí mismo para que se reafirme como kenshi.
GIWAKEMPO; SOBRE KI, EL KISEI Y EL KIA
Es muy importante ejecutar estas rutinas en el entrenamiento diario.
La energía ki llena todo nuestro cuerpo, esta energía emana de todas las cosa que nos rodean, se capta por medio de la respiración controlada y canalizada, dirige nuestra fuerza hacia el interior del cuerpo, cuando se manifiesta a través de una postura física (expresión, actitud, estado, etc), llamamos a esto kisei. La energía ki que se manifiesta por medio de la voz se conoce como kiai y es la proyecciónde estafuerzainterior, por medio de la intencionalidad y el movimiento corporal, en la ejecución de una técnica o atemi, acompañada de una explosión sonora (Grito)en manifestación de nuestra canalización de la fuerza explosiva del ki.
¿Qué es kisei?
Cuando uno respira plenamente hasta el “tanden” (kikai), uno calma el propio ki, y ejerce fuerza sobre el tanden, entonces la mente, el ki y la fuerza se unen. La fuerza inunda todo nuestro cuerpo y esto se manifiesta como kisei y kiai.
Al liberar energía usando la voz, se alienta nuestro propio espíritu, concentrando nuestra fuerza y desanimando y desconcentrando al oponente, lo cual es extraordinariamente efectivo. El desarrollo de formas de realizar el kiai es también una cuestión importante.
El kiai tiene un gran efecto sicológico y físico, tanto en nuestro propio cuerpo como en el del enemigo.
¿Qué es el kiai?
El kiai no es simplemente un grito fuerte. Debe ser algo natural, una sencilla manifestación basada en liberar el ki. Sin embargo los principiantes tienen una gran dificultad en realizarlo correctamente: para empezar, los principiantes deberían practicar simplemente dando gritos. Todas las culturas Guerreras han utilizado el grito como forma de lucha sicológica y como medio de infundir valor al luchador en el momento del combate, el grito obliga al cuerpo a contraerse y compacta todos los músculos, haciendo que el cuerpo forme un bloque compacto, la vibración de el grito provoca un efecto de euforia sicológica en el cerebro que mitiga el dolor de un posible golpe y desarrolla la capacidad concentración en el movimiento realizado.
Es muy importante ejecutar estas rutinas en el entrenamiento diario.
La energía ki llena todo nuestro cuerpo, esta energía emana de todas las cosa que nos rodean, se capta por medio de la respiración controlada y canalizada, dirige nuestra fuerza hacia el interior del cuerpo, cuando se manifiesta a través de una postura física (expresión, actitud, estado, etc), llamamos a esto kisei. La energía ki que se manifiesta por medio de la voz se conoce como kiai y es la proyección de esta fuerza interior, por medio de la intención y el movimiento corporal, en la ejecución de una técnica o atemi, acompañada de una explosión sonora (Grito) en manifestación de nuestra canalización de la fuerza explosiva del ki.
¿Qué es kisei?
Cuando uno respira plenamente hasta el “tanden” (kikai), uno calma el propio ki, y ejerce fuerza sobre el tanden, entonces la mente, el ki y la fuerza se unen. La fuerza inunda todo nuestro cuerpo y esto se manifiesta como kisei y kiai.
Al liberar energía usando la voz, se alienta nuestro propio espíritu, concentrando nuestra fuerza y desanimando y desconcentrando al oponente, lo cual es extraordinariamente efectivo. El desarrollo de formas de realizar el kiai es también una cuestión importante.
El kiai tiene un gran efecto psicológico y físico, tanto en nuestro propio cuerpo como en el del enemigo.
¿Qué es el kiai?
El kiai no es simplemente un grito fuerte. Debe ser algo natural, una sencilla manifestación basada en liberar el ki. Sin embargo los principiantes tienen una gran dificultad en realizarlo correctamente: para empezar, los principiantes deberían practicar simplemente dando gritos. Todas las culturas Guerreras han utilizado el grito como forma de lucha psicológica y como medio de infundir valor al luchador en el momento del combate, el grito obliga al cuerpo a contraerse y compacta todos los músculos, haciendo que el cuerpo forme un bloque compacto, la vibración de el grito provoca un efecto de euforia psicológica en el cerebro que mitiga el dolor de un posible golpe y desarrolla la capacidad concentración en el movimiento realizado.
A fin de obtener cada vez mayores resultados con el kiai, debemos entrenar el espíritu y las habilidades, empezando por el kiai y pasando poco a poco al nivel del fukumi kiai o kiai mudo. A través de entrenamiento mental y técnico, los kenshi deben progresar desde el nivel del kiai sonoro al nivel de kiai mudo, a fin de conseguir incluso mayores efectos que con el kiai sonoro, este fukumi kiai se desarrolla siempre a nivel interno y está muy relacionado con el dominio y asimilación del kisei.
Omote manji y ura manji.
Siempre nos preguntamos en occidente, cuál es el significado y la estructura del Manji.
En el Asia de influencia budista, el Manji se utiliza para representar los templos budista en los mapas y se entiende normalmente como un signo identificativo del budismo.
Sin embargo, el signo es más antiguo que el budismo, y posee un significado muy importante.
El Manji representa el flujo del universo y las bases de la vida,
Los opuestos organizan nuestros pensamientos, cielo y tierra, día y noche, positivo y negativo, masculino y femenino, norte y sur, verano e invierno, fuego y agua, y muchos otros que se encuentran en oposición permanente.
Sin embargo, cada una de estas partes mantiene su propia naturaleza diferenciada, mientras busca la relación armoniosa con su opuesto.
La forma del Manji quiere reflejar esta idea de relación entre los opuestos, plasmándola en un símbolo universal.
La línea perpendicular simboliza la unión entre el cielo y la tierra, mientras que la línea horizontal une la luz con la oscuridad. Las dos líneas si combinan para formar una cruz, que representa el punto central del universo en armonía, más allá de los límites del tiempo y del espacio, de este punto emanan la energía y el poder que crea y da vida a todas las cosas.
Las líneas que salen de las puntas de estas dos líneas cruzadas (o Aspas) indican la dirección que el universo y todas las cosas dentro de él, se encuentran en un cambio constantemente, sin alcanzar nunca un estado de permanencia.
El Manji se convierte en un círculo.
Después de mucha práctica y meditación, una persona se puede dar cuenta de que es una parte vital del flujo de la vida. Esto nos proporciona un estado de paz interior en nuestra mente, conocido en la filosofía Zen como Satori. Se genera por la unión de las bases del universo. Cuando una persona alcanza el Satori, todas las interrelaciones que representa el Maji se pueden completar y entonces el Manji se convierte en un círculo.
Diferencias entre Omote Manji y Ura Manji.
El Omote (parte delantera, o como se representa en la dirección de sus aspas hacia la izquierda) Omote Manji, representa la bondad absoluta o el amor en Dharma que penetra y surge del universo y alimenta todas las cosas. Cielo y tierra, bien y mal
El Ura (parte de atrás, representado con sus aspas en dirección hacia la derecha) Ura Manji representa el intelecto y la fuerza, la relación entre las virtudes de superación del ser humano, sabiduría y fuerza, amor y misericordia.
Aunque Ura Manji y omote Manji se utilizan en el budismo conjuntamente sin ninguna diferencia, en el Giwakempo se utilizo el Omote Manji como escudo de los Dogis tanto en Japón como en otros países de influencia Budista sin ningún problema,(en otros países causo serios contratiempos a los kenshis que lo utilizaron en sus dogis, al confundirlo con otro símbolo de nefastos recuerdos para los países salidos del trauma sufrido en la segunda guerra mundial, sobre todo en occidente)
El valor para cuidar de los otros, así como a uno mismo, se encuentra dentro de las enseñanzas iniciales de Buddha. Se puede seguir este camino marcado por el budismo, usando la inteligencia y la fuerza simbolizadas por el Ura Manji y así convertirse en una persona digna de confianza y que pueda servir a la humanidad con una expresión de compasión y amor representados por el Omote Manji.
El Manji simboliza el valor de Riki ai funi.
La armonía de los opuestos, simbolizada en el Manji, incluye la harmonía del intelecto, la compasión y la fuerza, junto con el amor. Esta armonía se encuentra en el corazón y la esencia del principio de Riki ai funi del Kongo Zen; es un principio que también nos guía en la practica y en la utilización de las técnicas del Giwakempo.
Es esencial entender las verdades representadas por el Manji para poder entender el corazón del Kongo Zen.
El Manji del antiguo Sanskrito en la religión Indu antecesora del budismo, era un símbolo que tenía el significado de: torbellino, buena suerte, la base de la vida o universo siempre cambiante.
A la muerte de Buddha se grabaron en piedra los lugares donde se creía que él había estado y las estatuas de su representación con un Manji , este símbolo siempre está presente en sus representaciones y en todos los templos Budistas del mundo.
El Manji en el resto del mundo y las distintas épocas.
La representación del Maji se puede encontrar en lugares tan dispares como en la antigua Roma donde se usaba asiduamente en sus murales y pinturas y en las culturas precolombinas Mayas y Aztecas, grabadas en sus templos como símbolo del universo, también en nuestra Europa se encuentra una representación del Manji en la cultura Celta y en Euskadi (Lauburu) repartidas por toda la cornisa cantábrica como un símbolo ancestral de nuestras antiguas culturas.
Caso negativo y que ha causado mucho daño a la percepción de este símbolo en Europa, es el caso de la Esvástica Nazi, adoptada por esta ideología Fascista y autocrática que causo el desastre de la segunda guerra mundial, en el norte de África y en toda Europa entre 1939-1945 dejando más de 50 millones de víctimas. Aunque algunos pensamos que esta guerra comenzó en España en 1936.
Esto ha causado problemas a muchos kenshis Españoles y Europeos, que fueron confundidos y no entendidos por las personas que sufrieron los abusos de esta guerra y su represión.
Algunos kenshis empezamos la práctica del Giwakempo en la década del los años 70, estando muy presente en la memoria colectiva este gran desastre, miles de veces he tenido que explicar la diferencia entre el Manji y la Esvástica Nazi, ya no quiero seguir haciéndolo más. Por eso coloco esta pequeña explicación.
Para alcanzar la unión de cuerpo y mente seguimos un proceso de aprendizaje basado en un sistema de grados.
1) El sistema de grados del Giwakempo indica el nivel que uno ha alcanzado en este camino.
2) Este sistema está basado en la idea de avanzar paso a paso, superando los diferentes niveles de práctica gradualmente (zenzen shugaku). No se trata de establecer una superioridad o una jerarquía por medio de competiciones o torneos.
3) Tampoco sirven para compararse con otros kenshis. Más bien sirven para indicar el nivel que cada uno ha alcanzado en su propio progreso individual.
Establecido únicamente para indicar el progreso individual
El Giwakempo es una práctica (gyo), para mejorarse con el tiempo, que aspira a jiko kakuritsu (autoconfianza) y jita kyoraku (cooperación). Como tal, su sistema de grados no tiene por objeto mostrar la superioridad de unos sobre otros o establecer una jerarquía por medio de torneos o competiciones. Los grados tampoco sirven para compararse con otros. Su objetivo principal es marcar el progreso del propio aprendizaje individual de cada uno. De ahí que, dos kenshis con un mismo grado puedan mostrar diferencias en su fuerza y en su habilidad debido a la condición física de cada uno, su carácter, su edad y otras características particulares. Ni siquiera los objetivos de cada uno pueden someterse a comparaciones, ya que que conciernen al progreso personal de cada uno en el aprendizaje, reflejado en un avance gradual a través de los grados. De todas formas, todos debemos procurar elevar lo más posible nuestra calidad técnica individual y nuestras cualidades personales para estar convenientemente preparados para el siguiente grado.
Los sistemas de clasificación del Giwakempo no fueron hechos con el objetivo de establecer relaciones jerárquicas, sino para mostrar el nivel del progreso individual de cada kenshi.
El sistema de grados está basado en la idea zenzen shugaku, es decir, aprender de un modo gradual
El sistema de grados del Giwakempo está basado en una idea llamada zenzen shugaku que implica la idea de ir subiendo los peldaños de una escalera de uno en uno. Uno no puede obtener un grado hasta que no haya permanecido el tiempo exigido de prácticas necesarias aprendiendo todas las técnicas y enseñanzas correspondientes a su nivel, y además madurando en su personalidad. Por otra parte debe superar un examen con todos estos conocimientos y técnicas. Es importante reseñar que aunque el grado no sea una medida de comparación con otros, sino un indicativo del propio progreso individual en la formación; el progreso debe ser evaluado para saber si uno ha alcanzado o no un cierto nivel estándar. Aquéllos que pasan el examen obtienen un certificado de la Shike de Giwakempo.
Grado Marcial (bukai) y grado filosófico (hokai)
Los grados marciales (bukai) indican esencialmente el grado de progreso de alguien en el aprendizaje de las técnicas. Los que se introducen en nuestra organización empiezan con el nivel de minarai (aprendiz); luego avanzarán por niveles de kyu y de dan.
El grado filosófico (hokai) añade al grado bukai que es el indicativo de madurez interior, expresando los niveles de desarrollo del ken zen ichinyo, es decir, de la unión de la técnica y la mente. Desde 1º dan hasta 3º dan, el rango hokai se concede sólo en determinados casos, pero en 4º dan, el rango hokai de Seikenshi (literalmente, ¡kenshi correcto!) reconoce que el kenshi ha alcanzado el nivel de iniciación a la maestría. Así pues, para conseguir los grados por encima de Seikenshi, (Dai kenshi o mas)los kenshis deben hacer unos exámenes especiales.
También existen en el Giwakempo de Japón los grados «Sokai» (grado religioso), que son los niveles en el seno de la organización del Kongo Zen Sohonzan, para los kenshis que entran en esta organización religiosa paralela al Giwakempo los grados son:
Del mas bajo al mas alto, los siguientes: Shodoshi, Gonchudoshi, Chudoshi, Gondaidoshi, Daidoshi, Gonshohoshi, Shohoshi, Gonchuhoshi, Chuhoshi, Gondaihoshi, Daihoshi.



